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Esbozo histórico de la evolución de la ocupación del territorio en la Venezuela agro exportadora.[1]

 

La ocupación del espacio en el territorio, se da a partir de los asentimientos previos y se conservará de forma similar aun hasta nuestros días. La sucesión de hechos desde la llegada de los españoles al continente inician una serie de actividades en este territorio que antecede al marco cultural actual y es de importancia para el estudio de las ciudades venezolanas y todo lo que ellas implican. De esta manera, se considera la época agro exportadora de Venezuela como un espacio de tiempo determinante en la historia de las ciudades venezolanas.

 

La actividad agro exportadora constituyó la base en torno a la cual se estructuró y consolidó la formación social venezolana; durante mas de cuatro siglos, esta actividad representó la única fuente generadora de excedentes significativos, entre los cultivos exportados tenemos el cacao y el café entre otros;  aunque la vinculación de la economía venezolana con esas áreas capitalistas fue de naturaleza comercial. Los capitales foráneos operaron a través del financiamiento otorgado por comerciantes extranjeros a productores y comerciantes, mediante créditos adelantados por conceptos de cosechas, pero este capital extranjero sólo fue significativo por la vía de los empréstitos gubernamentales, alcanzando, la deuda externa, niveles exagerados.

 

La base productiva del país, se constituía básicamente por tres modelos:

 

La Hacienda, que se caracterizó por contar con amplias extensiones de tierra cultivable, por el manejo de una población numerosa de trabajadores y por el control de los procesos de trabajo ejercido por el hacendado. Por la necesidad de abundante mano de obra, se presenta la existencia del binomio plantación-conucco donde existirá dentro de la hacienda  una producción de subsistencia dando lugar al conuco. El excedente en manos de los hacendados era empleado en la compra e hipotecas de bienes inmuebles y terrenos urbanos y en la inversión en actividades económicas urbanas.

El Hato, funcionó como una unidad productiva autosuficiente, puesto que además de la actividad ganadera para el mercado, generó en su interior una producción agrícola para satisfacer las necesidades de propietarios y peones; también existía dentro del hato, una forma de taller artesanal. El hato operaba con escasa mano de obra, utilización extensiva de la tierra y muy limitadas obras de infraestructuras.

La producción familiar mercantil, era controlada y organizada por un grupo familiar, combinando diferentes cultivos, orientados a la auto-subsistencias, que dejaba limitados los excedentes comerciables;  en estos cultivos la tecnología utilizada era mayormente el arado y el riego. Este aspecto agrícola era combinado con la cría de alguna ganadería, tanto mayor como menor, y la cría de aves, además esta autosuficiencia se elevaba gracias a la producción artesanal propia de este modelo.

 

La agricultura de exportación por ser la principal fuente generadora de excedentes significativos, será el marco determinante en la organización del espacio en la Venezuela de entonces, esta organización conformará tres patrones importantes: El Urbano- Concentrado, El urbano disperso y el Rural disperso.

 

         1.-El primero ubicado en la zona centro-costera, actúa como centro político-administrativo y de servicios; las principales poblaciones ubicadas en este patrón fueron Caracas y Valencia, siendo Caracas  denominada como la capital gracias a sus ventajas (potencial agrícola, clima benigno, ubicación estratégica y equidistante de los valles de la costa, Aragua, Barlovento y el Tuy). El cabildo constituyó la instancia en la cual se expresó el creciente poder económico y político de un reducido sector de la población, donde el Cabildo de Caracas tendió a dominar, en una lucha de poderes con otros cabildos locales. Su capacidad de apropiares de parte sustantiva del excedente generado por la economía de exportación cuya dinámica fue acentuando una diferenciación interna cuyo principal resultado fue la configuración de un sector denominado la burguesía embrionaria, de la cual progresivamente se hicieron dependientes los hacendados, ganaderos y comerciantes del mercado interno. La ocupación de tierras  y la formación de propiedad agraria llevó a un agotamiento de la oferta de tierra y al inicio de un proceso de concentración de la propiedad en esta zona; lo que derivará a la hacienda latifundista, que por la concepción de la agricultura extensiva suponía una abundante mano de obra, aumentando la población de estos centros, y formándose mas aun pueblos en los puntos de escala en el transito entre las haciendas y las ciudades mayores. Con la excepción de Caracas, Valencia y los puertos de La Guaira y Puerto Cabello, la mayoría de los centros poblados operaban como lugares de transito.

 

         El hecho de ser el asiento permanente de la clase dominante fue dándole a estas ciudades una fisonomía propia de carácter urbano, en este sentido se concentraron las mejores edificaciones y los servicios; la tendencia de la clase centralizadora se manifestó en la escasa presencia de conflictos en el seno de la clase dominante. El sector embrionario a partir de los años setenta robusteció, en cuanto a su poder económico, cuando se inició el crecimiento interno  y del gasto público orienta hacia obras de infraestructura y de urbanismo. El monopolio ejercido por la metrópolis imposibilito la formación de un sector criollo vinculado a la red del comercio internacional, puesto que la estrecha relación entre la burguesía embrionaria y los intereses del capital extranjero reforzaban el poder político.

 

         2.-El patrón urbano disperso, en él predominan las unidades de producción, pequeñas y medianas con efectos sociales de menor alcance. Algunas de estas poblaciones se formaron a partir de las misiones, que establecieron un aparato reproductivo que permitía, por una parte la reproducción de la fuerza de trabajo y por la otra, la producción de excedentes que eran apropiados por la misión. A las poblaciones indígenas se les permitió formar cabildos y contar con caciques quienes subordinados ante el misionero, tenían poder de decisión sobre algunos aspectos; estas misiones fueron convirtiéndose en pueblos civiles con la incorporación de pobladores. En estos centros además de realizar excedentes agrícolas, producían artículos artesanales como una actividad complementaria; esta dinámica permitió una organización del espacio donde caseríos y pequeños pueblos se integraban en redes conectadas a poblados mayores, en algunos subsectores se presentaba la proliferación del caudillismo local. Además se hallaba un subsector poco numeroso, pero económicamente significativo, que operaba en el sector servicios, principalmente en transporte.

        

         3.- El patrón rural disperso,  se caracteriza por la ocupación tardía y precaria del territorio, además se basa en el aprovechamiento de pastizales naturales para una ganadería orientada a suplir el mercado interno; fue producto de la expansión de los centros poblados más importantes del arco montañoso costero. El carácter disperso de la población en el territorio favoreció un funcionamiento político basado en caudillos locales enfrentados entre si y vinculado con sectores de la clase dominante localizada en el patrón urbano. Este patrón encierra los hatos y establecimientos de poblados (civiles y misiones), la existencia de ambos era una contradicción porque la existencia de hatos dificultaban los asentimientos de poblados, pues éstos debían tener control sobre amplias extensiones de tierras, evitando la formación de centros poblados y a su vez los pueblos misionales y civiles amenazaban la posibilidad de extensión de los hatos, pues la Corona otorgaba tierras a los centros poblados. En la ganadería el excedente mas significativo era el producido en la ceba, en la matanza y en la exportación, estando generalmente, la población ocupada en estas actividades ubicada en la zonas  donde predominaba patrones de ocupación con base agrícola de exportación; estando solamente la producción de excedentes a través de la cría de ganado  ubicada en la zona perteneciente a el patrón rural disperso.

 

 

En cuanto a la situación política, estando el poder politico-administrativo concentrado en la zona centro-costera, he de esperarse que fuese controlado por la “burguesía”, dando lugar a la oligarquía, que describe la ejecución del poder por parte de la clase adinerada; resultando el fortalecimiento de esa clase enriquecida y la salida de los sectores dominados de la dinámica política. Aunque la existencia paralela del caudillismo creara juegos de fuerzas regionales y locales, determinando  la dinámica sociopolítica. Los intereses regionales y locales dominantes tuvieron en el caudillismo su principal canal de expresión mientras que el sector burgués embrionario, a través de la manipulación del gobierno central, intentaba garantizar y fortalecer su poder económico, ampliándolo en el ámbito nacional. En respuesta, la clase dominante se volcó a garantizar la integración nacional del territorio, a través de la ampliación de  las comunicaciones, servicios públicos, educación publica, establecimiento de una moneda nacional, etc. En cuanto a las vías de comunicación, éstas eran precarias, las vías más aptas estaban ubicadas en la zona centro-costera, aunque la más común para el comercio de esa zona era la vía pluvial, en cuanto al resto del territorio las vías eran dictadas por la naturaleza.

 

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[1] Trabajo realizado en Mayo 1999 en el marco de la cátedra de urbanismo dictada por el Profesor Julio de Freitas. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Arquitectura y Urbanismo.